El ano es una de las zonas erógenas de nuestro cuerpo. Diferentes traumatismos pueden dañar la zona anal -ya sea por causas externas (desgarro causado por uñas, papel higiénico, penetración anal, etc.) o internas.
Fisura anal. Desgarro longitudinal agudo o úlcera crónica en el conducto anal que puede causar dolor y/o hemorragia con la defecación. El dolor anal agudo es de unos minutos de duración coincidiendo con la defecación o inmediatamente después. Se logra su cicatrización con el empleo de supositorios blandos (glicerina), que lubrican la parte inferior del recto. Los baños de asiento templados (no calientes) proporcionan un alivio temporal. La fisura crónica produce un dolor sordo de 2 a 4 horas de duración.
El tratamiento definitivo en fisuras crónicas es quirúrgico (esfinterotomía).
Fístula anal. Trayecto en forma de tubo con una abertura en el conducto anal y otra abertura generalmente en la piel que rodea al ano. En ocasiones provocan dolor localizado más o menos intenso. El único tratamiento eficaz es el quirúrgico.
Hemorroides (hemorroides)
Absceso anorrectal. Acumulación de pus, causada por infecciones bacterianas. Los abscesos superficiales pueden ser muy dolorosos y producen hinchazón, enrojecimiento y dolor a la palpación.
Los abscesos más profundos pueden causar malestar general, fiebre, pero el dolor localizado es menos intenso. El tratamiento consiste en prácticar una incisión (corte quirúrgico en un tejido blando) y vaciar el pus.
Herpes (herpes)
Chancro sifilítico (sífilis)
Micosis (micosis)
Oxiuriosis Infestación (infección por parásitos) intestinal por Enterobius vermicularis (gusanillos blancos de varios milímetros). Se caracteriza por prurito perianal (comezón alrededor del ano).
+ Atrás
|