Sustancias químicas capaces de impedir el crecimiento de bacterias o de eliminarlos. Cada tipo de antibiótico actúa selectivamente contra una variedad más o menos restringida de bacterias. Por lo tanto, para que el tratamiento de una determinada enfermedad infecciosa resulte eficaz, es imprescindible que en cada caso se seleccione el antibiótico adecuado. La vía de administración, las dosis, el intervalo entre las dosis y la duración del tratamiento constituyen aspectos fundamentales en su utilización. No es adecuado tomarlos arbitrariamente ante cualquier resfriado o con el pretexto de que en alguna ocasión pudo haber servido de forma eficaz. Determinados gérmenes pueden hacerse resistentes (resistencias) a los antibióticos si se hace un mal uso de ellos.
No se debe interrumpir un tratamiento prescrito aún en el caso de que se produzca una notable mejoría en poco tiempo.
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