Las disfunciones sexuales (flaccidez, dificultad en mantener la erección, eyaculación precoz, erección sin orgasmo, inapetencia sexual) son de origen múltiple, y no se consideran propiamente enfermedades sino síntomas o mensajes de respuesta (disfunciones). Implican un planteamiento sobre la propia sexualidad, sobre uno mismo, sobre las relaciones familiares o profesionales. Si se repiten con frecuencia es conveniente consultar a un especialista.
El mero hecho de no "funcionar" al principio o durante el acto sexual, como caso aislado, no comporta ninguna anomalía. No existen remedios milagrosos ni medicamentos de efecto "mágico".
Han aparecido medicamentos con muy buenos resultados en el tratamiento de las disfunciones eréctiles. Como cualquier otro fármaco, su uso no está exento de riesgos, por lo que sólo debe ser tomado por indicación médica.
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