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CHE VALLE PORÂITE

"El Pecado mas grande que puede un hombre cometer es tener relación sexual con otro hombre, no podemos mezclar las cosas con las mismas"... esto solía escuchar todos los domingos cuando me iba a misa. Tal vez se me quedó tan grabado en la  mente como también al sacerdote que daba este discurso (que mientras hablaba así de la homosexualidad, embarazó a una joven de 14 años de edad y sin dar testimonios a nadie desapareció del lugar).

Pasé mi infancia y mi adolescencia en el interior del país en un pueblito hacía del norte llamado Belén, los recuerdos que tengo de mis hermanos, 11 en total, son pocos. Solo los veía partir hacía Asunción nunca llegué a conocerlos bien,  lo que me aferró mucho a la escuela. No tuve muchos amigos pero cuando estaba en el 5to grado me di cuenta que me gustaban los varones. Fue terrible para mi, nunca lloré tanto en mi vida como aquél día. No le dije a nadie. Lo primero que pensé es que estaría en el infierno como me enseñaron.

Intenté no pensar mucho en eso, porque si estaba enfermo era mejor que nadie lo supiera, a lo mejor se me pasaba solo. Despues de un tiempo, pasé a la secundaria y conocí a un compañero Juan. Era el primer muchacho de quien me enamoraría. Por supuesto no le dije nada, hasta que un día ya no aguanté más y le dejé escrito en el pupitre de su silla un mensaje diciéndole que me gustaba, esa noche no pude dormir, temía lo peor. Al día siguiente encontré un mensaje en mi silla, era él que me decía que estaba loco por mi también.

Nos sentábamos juntos en la clase y no  había un solo recreo en que no estuviera con el, me sentía feliz y cuando le tocaba las manos, sentía que mi corazón se me salia por la boca. Estaba muy preocupado por "mi enfermedad" así que me acerqué a uni profesor que me dijo que era parte de un proceso de la adolescencia y que pasaría en algún momento. Me dio varios libros que hablaban de la homosexualidad, en los que recuerdo perfectamente, decía que era una desviación sexual que necesita tratamiento para curarse y era consecuencia de la mala relación de los padres y el no tener amigos. Entonces les eché la culpa a mis padres y los odié más que nunca por hacerme así. .Otra cosa que recuerdo es que nunca nos hablaron de las enfermedades de trasmisión sexual, ni tampoco de la homosexualidad sino era como enferemedad. No sabía que era el sida hasta que vine a Asunción..

En el 4to curso le comentaron a mi profesor de educación física que había un puto en la clase, entonces nos dio una charla diciendo que ser puto era algo asqueroso y que traía enfermedades como el sida.  Juan se tomó muy en serio todo lo que escuchó, y empezó a alejarse poco a poco de mi. Nunca sufrí tanto como cuando se alejó completamente. Sentí tanta pena de no besar sus labios, de no realizar mi sueño de estar con el abrazado. Hasta hoy, varios años después, llevo guardada una poesía que me escribió antes de escuchar la charla de ese profesor.

Las horas no pasan si estas a mi lado, el tiempo se detiene para escuchar el latido fuerte de mi corazón porque toco tus manos y cada minutito que transcurre, mas te necesito a mi lado.
Te amo Ignacio
Juan.

Lo perdí para siempre. Fue en ese entonces que tuve mi  primera novia pero nunca negué que era gay ella sabía y quería buscar la forma de "salir de eso".

En ese último año de la secundaria conocí a Alberto, trabajaba cerca de casa en una oficina y me invitaba tereré todas las tardes, tenía tres hijos y era casado, siempre me comentaba su pasado y tenía sufrimientos terribles porque sentía culpa de ser gay. Tuve mi primera experiencia sexual con el. No me gustó nada pero el se enamoró de mi… le tuve que decir que se alejey el lloró mucho. Después de esto tomé la decisión de alejarme de mi casa e ir a Asunción, a donde llegué en el año 2004.... (continuará)

Ignacio Ruiz
ignis@paragay.org

 

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