 
EN EL NOMBRE DEL PADRE
Paraguay, un pequeño país de Sudamérica, mediterráneo, de una extensión de tierra que desaparece al lado de sus más conocidos vecinos como Brasil y Argentina, e incluso últimamente frente a Bolivia, que de la mano de Ebo por lo menos ocupa titulares a nivel regional.
Este pequeño pedazo de tierra rodeado de más tierra, en el medio del continente, sin costas al mar, encerrado como una isla, parece haberse construido una imagen de isla de verdad tan efectivamente que a pesar de vivir en la era de la información, es el que denota el menor acceso a ella. De aquí nada sale, aquí nada entra.
Si de regimenes hablamos, somos pioneros: tuvimos la suerte de vivir la dictadura militar más larga de la región bajo el yugo de una misma persona, y la seguimos viviendo bajo el yugo de la estructura que el construyó, ahora manejada por los tiburones mediterráneos que también se encargó de criar y alimentar durante esos 40 años.
Utilizando la muy efectiva fórmula de estado + milicia + iglesia = terrorismo, tan conocida y bien aplicada por nuestros contemporáneos líderes que la siguen utilizando con algunos ajustes, Stroessner se encargó de moldear toda la conciencia de lo que fue alguna vez un pueblo en torno a la imagen de sí mismo como padre, hijo y espíritu santo, en palabras de la autora de la fórmula: omnipresente y omnipotente, dador de vida y de muerte. (Más de esta última para los que no se confesaban como beatos de su santísima trinidad)
Me gustaría explorar más eso de “moldear conciencias”, que en mi experiencia en esta tierra de maravillas, casi ninguno de mis compueblanos entiende (mba’e piko pea).
Es sabido, y si no lo repaso, que los cambios culturales, (entiéndase cultura como el conjunto de costumbres, comportamientos y forma de pensar de una determinada población que generalmente comparte un determinado medio ambiente), se dan muy lentamente, con algunas excepciones como las que han planteado las invasiones, guerras y similares (MTVs y CNNs), a las que de este lado del mundo estamos acostumbrados desde hace por lo menos 500 años.
Pero la otra excepción que Paraguay representa es justamente esa, en menos del periodo de vida de una persona promedio la mentalidad paraguaya de alguna manera ha sido moldeada y establecida como una unidad sumisa, dependiente, paternalista que responde a las necesidades de un régimen autoritario y absolutista, que se perpetúa a si mismo gracias a las instituciones que estableció, arrasando las anteriores (si es que existieron anteriores).
Y es aquí donde nuestra historia nos da una clave de cómo ese fenómeno se pudo haber dado en nuestro país como en ningún otro.
Un repaso a la memoria
A finales del siglo antepasado (léase 19), y según cuentan, el Paraguay ya era un fenómeno pero del otro lado del espectro: un nivel de industrialización y bienestar no alcanzado por ningún otro país independiente de la región hizo que sobre el se posaran los ojos de envidia de la gran madre del viejo continente: Gran Bretaña, el imperio en donde el sol nunca se ponía.
Esta particularidad fue su condena. Como hacen todas las madres educadas en el bien dogma cristiano con sus hijos desobedientes, la gran madre europea lo sometió a todo su poder, con una furia que ni las 13 colonias del norte habian experimentado. Valiéndose de la envidia de los vecinos y la caracteristica española de los adelantados de la época, una ambición de poder extrema, arrasó lo que no pudo conquistar económicamente, utilizando a la mano de obra esclava que ella misma cobró a través de sus banqueros holandeses.
Paraguay fue literalmente borrado del mapa, desde entonces y antes de su nacimiento como nación, Paraguay fue sometido a la voluntad del poderoso de turno. Primero, le toco el turno al Imperio vecino más próximo, el mismo que cien años después sigue explotando todo lo que puede a través de su receita. Después, les toco a las fuerza invasoras de los rioplatenses, quienes se encargaron de aleccionar a los sobrevivientes en las buenas costumbres y el catequismo de los buenos cristianos, estos también vinieron para quedarse, y siguen hasta ahora considerándonos una pobre provincia cuando les conviene, valor este que se extiende incluso a las multinacionales que ponen pie en su capital metrópoli del plata, que estructuran su estrategia de negocios e incluso sus organigramas considerándonos una provincia dependiente de la capital federal. Es chistoso como las empresas con una presentación de power point pueden hacer realidad el sueño de mi homónimo Bolivar, al borrar las fronteras y “hermanar a todas las republicas del sur ”.
Cuando ya se acabaron los yerbatales, los bosques de tanino y tenían construidas sus represas, le cedieron el turno a la nueva potencia del momento, las ya no trece colonias que ahora se llamaban a si mismas estados y que se decían unidos.
A estos les tocó lo que quedaba de esta hilacha de tierra sin forma ni valor: sus esclavos habitantes que paguen con sangre los préstamos que se hicieron para traernos el “desarrollo” y la “modernidad”,y compartir tan esperanzadoramente con nosotros el nuevo dogma que ahora tenía un nuevo catecismo, al que se le titulaba capitalismo, un nuevo dios que tenía nombre: dólar, y un nuevo diablo: el comunista.
Pero ya no podían utilizar los antaño efectivos pero costosos aparatos bélicos de su madre victoriana. Entonces el nuevo tío (sam se hacía llamar), tuvo que echar mano de los mejores mancebos que esta tierra colorada ha producido, adoctrinarlos en la nueva fe, y enviarlos a difundir su mensaje creando así la nueva infamísima trinidad dios+patria+milicia, que nos lleva nuevamente al principio de este divague.
Ahora que ya llegamos al quien es que de Paraguay, puedo intentar dar una idea de cómo les va a los gays, las lesbianas, las trans y los bi en este pedazo de tierra arrancado al infierno en el que nos ha tocado nacer.
El nuevo dogma paraguayo.
Ese dogma que rige la vida y los destinos de los seis millones de muertos de hambre que vivimos aquí; no cuento los 1500 que viven en la tierra de conchetolandia, república independiente de Paraguay desde el año 1937 que marca la fundación de su capital el Club Centenario y la marcación correspondiente a sus limites entre los shopping center de Villa Morra y Carmelitas con sus respectivas sucursales; nos dice claramente que los que pertenezcan a nuestra “clase”, no son dignos de ser considerados humanos, y mucho menos paraguayos. Es por eso que una de las primeras obras del mesías de la religión paraguaya, Alfredo Stroessner, como su inspiradora la Santa Inquisición en los tiempos del oscurantismo, y su maestro más próximo, también admirador de las artes de los santos padres inquisidores, el senador del nuevo imperio, Mc Carthy, llevó a cabo el ritual de purificación de los non sanctos de estas tierras, a saber: comunistas, homosexuales y no alineados, en ese orden. Es así que en 1959, una nueva marca reemplazaría al ya pasado de moda triángulo rosa de las vestiduras usado por los nazis en los campos de concentración: el número 108. Para hacer que esta nueva marca sea aceptada en el mercado se utilizaron las más modernas técnicas de marketing. Primero identificaron un público meta: los paraguayos. Ahora, crearon el producto: los homosexuales, y le pusieron una nueva marca cambiando de imagen a través de un evento lanzamiento con mucha cobertura mediática: asesinan a un hombre identificable como homosexual, y arrestan a otros 108 hombres bajo la presunción de pertenecer a la misma “logia de amorales” a la que perteneció la víctima, y finalmente una vez lanzado el producto, la promoción masiva a través de todos los canales posibles para consolidar la aceptación de la marca en el público.
Una vez más, Paraguay demuestra lo adelantado de sus técnicas, al convertirse, aparte del segundo país del mundo con el movimiento nazi organizado en el mundo, en el primero de la región en aplicar más efectivamente la receta de la recién inaugurada escuela de Kissinger, más comercialmente conocida como laescuela de Panamá.
De nuevo a la isla...
Mucho ha pasado desde entonces en el mundo: Stonewall, Harvey Milk, Matthew Sheppard, Will & Grace, Zapatero, Union Civil, Pride, Mardi Grass, Madonna, Brokeback Mountain, Almodóvar y puedo seguir; pero desde mi isla de tierra lo único que yo puedo ver, es el número 108 grabado en mi frente cada mañana, escrito en los asientos del bus, en los grafittis de las paredes, en la voz de mi mamá, en las escuelas, en el senado, en la presidencia, en la conversación de un bar y en los insultos que se gritan los hombres cuando en serio se quieren ofender; y al pensar en todo lo que tres renglones más arriba escribo, me parece estar hablando de uno de esos sueños de los que no sabés si soñaste o alguien te contó que le gustaría soñar, y me resuena una frase onírica “un país decente es aquel que no humilla a sus ciudadanos”… y me pregunto ¿como se le llama a un país que no conoce límites en la humillación hacia sus ciudadanos?
Mi pequeña isla de tierra traga todo lo que entra, y mastica todo lo que sale, mucho antes que lo que me queda de conciencia pueda darse cuenta de lo que era sin ser digerida. No me queda más que tomar eso poco que le arranco de la boca para armar, por lo menos de a pedazos, un nuevo sueño que soñar en algún lugar más allá de algún arcoiris…
Simon Cazal
scazal@paragay.org
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