 
¿ORGULLO?
Hace unos días, celebramos el día del Orgullo Gay (Gay Pride), el punto culminante de la celebración en Asunción fue una marcha que partió de la emblemática Escalinata de la calle Antequera hasta el Panteón de los Héroes. Según relatan quienes asistieron, de entre los aproximadamente 250 participantes, la mayor parte no eran gays, eran heterosexuales simpatizantes con “la causa”; miembros de organizaciones pro derechos humanos y diversas causas sociales.
Haciendo rápidamente números, si de los casi 3.000.000 de habitantes de Asunción y alrededores, el 10% (porcentaje que en mi experiencia, en nuestro país, resulta pequeño) son homosexuales, esto hace que los participantes potenciales de la macha seamos unos 300.000 (sí, leyó bien, trescientos mil), esto sin contar a los simpatizantes, padres, amigos, parientes, miembros de la farándula, etc. Bien, seamos pesimistas, pensemos que los de la Dirección General de Estadística y Censos se asesoraron con quienes elaboran las estadísticas para el ex Presidente de la ANR y esto es el país de las maravillas, digamos que somos en realidad nada más que 1.000.000 de habitantes en Asunción y ciudades aledañas, esto hace que los gays seamos unos 100.000 (cien mil, sí, yo tuve que hacer mi cálculo con una planilla de Excel para asegurarme). ¿Por qué entonces este “ausentismo”? Son varias las teorías que se me ocurren a modo de explicación. Una de ellas es que, a diferencia de la marcha original, ésta marcha no surgió “del pueblo”, sino de una elite que carece de representatividad y que ha perdido contacto con la comunidad.
Resulta ésta una teoría atractiva, pero, aún siendo cierta, creo es solo parte de la explicación.
Cada quien tendrá sus motivos, pero creo que un gran número no participa porque sienten vergüenza y miedo. Vergüenza y miedo de ser vistos y catalogados como homosexuales. ¿Y no es la vergüenza justamente uno de los antónimos de orgullo?
De acuerdo con el diccionario, orgullo es Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas. ¿En qué se aplica esto a la situación de los gays en Paraguay? ¿De qué tenemos que estar orgullosos? ¿Dónde está la alta autoestima, ya que no exceso de ella, que genera nuestra condición de gays paraguayos? ¿Dónde el sentido de “comunidad”-- que no sea para salir a farrear? ¿Cuáles son los objetivos comunes que perseguimos? ¿Cuántos entre nosotros pensamos que la nuestra es una causa noble y virtuosa? En fin; ¿cuántos consideramos como nuestra esta causa?
Todos tenemos respuestas a estas preguntas. Yo tengo las mías y apuesto a que Uds. tienen las suyas. Pero lo importante no pasa por tener las respuestas correctas tanto como por plantearse las preguntas e ir ensayando respuestas, respetando las de los demás por supuesto. Porque nadie es dueño de la verdad absoluta y en la diversidad es en donde podemos vislumbrar mejor “La Verdad”.
Mi visión, con todo, no es pesimista… todo lo contrario, por ello me gustaría finalizar recordando la anécdota de los dos vendedores que una empresa de calzado a envió a un lugar remoto. Al cabo de un tiempo, el primer vendedor escribió a la empresa el siguiente telegrama “Envíen pasaje de retorno. No hay nada que hacer, acá nadie usa zapatos”, mientras que el segundo escribió “Manden refuerzos, acá hay un mercado increíble: ¡Nadie usa zapatos!”.
¿Le da algo en que pensar? Espero que si.
Gary
gary@paragay.org
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