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EL MOVIMIENTO GAY


El movimiento por los derechos gays, comprende a una gama de grupos de derechos civiles vagamente alineados, grupos de derechos humanos, grupos y activistas políticos, que buscan aceptación, tolerancia e igualdad para las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgénero y causas relacionadas. Aunque están típicamente referidos como el movimiento gay , los miembros también promueven los derechos de grupos de individuos que no necesariamente se identifican como gays.

Estos puntos de vista son considerados controversiales por algunos, y el movimiento gay es opuesto por una variedad de individuos y grupos incluyendo algunos religiosos o políticos (tradicionalmente, aunque no exclusivamente, conservadores ).

Aunque es difícil generalizar, dado el amplio rango de opiniones y creencias dentro del movimiento gay, en general la mayoría de los miembros están de acuerdo en algunos puntos.

  • el respeto a todas las personas, sin importar su orientación sexual, identidad de género, o expresión de género.
  • todas las personas se merecen iguales derechos y paridad en la ley sin importar su orientación sexual, identidad de género o expresión de género.
  • que la homofobia (el miedo y/u odio irracional a los homosexuales), es peligrosa, no solo para los gays, las lesbianas o los transgénero, sino para todos los miembros de la sociedad.
  • que los puntos de vista que consideran a la homosexualidad o variación de género, negativas (pecado y/o perversión) son irrelevantes, errados, o incluso malintencionados.
  • que la orientación sexual es innata y no puede ser concientemente cambiada, refiriéndose a la homosexualidad, heterosexualidad y bisexualidad como orientación sexual incambiable.
  • que la identidad de género no es una opción.
  • que los intentos de alterar la orientación sexual (ex gays, terapia reparativa e identidad de género) pueden ser peligrosas, y
  • que las personas deberían ser libres de expresar su identidad sexual o de género sin miedo a represiones.

El movimiento gay en se inicia en respuesta a la discriminación homofóbica y el prejuicio hacia los homosexuales.

Uno de los primeros activistas fue Karl Heinrich Ulrichs , quien vivió en el siglo 19 en Alemania. Ulrichs auspició activamente la lucha para repeler el párrafo 175 del código legal prusiano, adoptado por Alemania

El primer movimiento gay masivo, estuvo centrado alrededor de Magnus Hirschfeld, Adolf Brand, Gustav Wyneden y Leontine Sagan, en el Berlín de la pre segunda guerra mundial. Este movimiento gay fue casi completamente extinto o exiliado por Adolf Hitler y el movimiento Nazi. (vea también Los hombres del Triángulo Rosa )

Como se puede leer en el articulo “Homosexualidad”, mucho habría aún de pasar antes de llegar a la etapa actual del “movimiento” gay.

A pesar de que en nuestro país, lamentablemente, aun no somos siquiera sujeto de derechos al no figurar en el marco legal, muchos países de la región, se han logrado importantes conquistas en varios campos.

El 8 de agosto de 2001, el diputado federal Marcos Rolim, dio un discurso ante la cámara de diputados brasilera. El discurso es reproducido en su totalidad por el grupo Nuances de Porto Alegre, aquí traducimos la parte final, en la que creemos se define la quintaesencia del actual movimiento gay:

“Por todo ese terreno concreto de las pasiones y de los afectos practicados en nuestra historia, las homosexualidades siempre estuvieron presentes. El discurso de naturaleza moralista que pretende reprimirlas, ya no sugiere hogueras en plazas públicas. Sigue, entretanto, negando a los homosexuales sus derechos más elementales. En Sudán, Afganistán, Pakistán, Irán, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes y Yemen, los homosexuales son condenados a muerte. Por lo menos seis afectados fueron apedreados en público hasta la muerte en los últimos tres años, después de ser condenados por sodomía en los tribunales islámicos. En Jamaica, las relaciones homosexuales pueden ser castigadas con hasta 10 años de prisión y trabajos forzados. En los Estados Unidos, país donde los homosexuales se garantizaron extraordinarias conquistas jurídicas, Jeffrey Lyons fue barbáricamente golpeado por ocho policías en Chicago, el año pasado, por tener abrazado a un amigo en público. Jefrey sufrió fracturas faciales y daños neurológicos. En el Brasil, Edson Neris, fue muerto a golpes y puntapiés en San Paulo, el 6 de febrero del año pasado, por un grupo de skinheads, porque paseaba de las manos con su compañero.

Cuando tratamos la homosexualidad es preciso, antes de todo, elegir, Sr. Presidente. O bien defendemos los derechos de ciudadanía de gays, lesbianas, travestis y transgéneros, o bien nos oponemos a ellos. Si nuestra posición fuese aquella que pretende negar a los homosexuales el derecho de ejercer su sexualidad de la forma en que deseen, es necesario tomar como compañeros de viaje a los talibanes y sus juicios, a los “cabezas rapadas” y su furia, al TFP y su griterío, al puño de los agresores y su odio.

En la defensa de los derechos humanos de gays, lesbianas, travestis y transgéneros, cuestionamos el fantasma autoritario de nuestra cultura y desenterramos lo reaccionario que se esconde detrás de cada broma de mal gusto y de cada gesto intolerante. Tan fuerte es esa herencia señor presidente, que podemos encontrarla en cualquier partido político y aún entre militantes comprometidos con los derechos humanos y con sincera y respetable tradición de lucha contra la violencia.

Los nazis marcaban a los judíos con la estrella de David y a los homosexuales con un triangulo rosa. Muchos todavía hoy yerguen en torno a la homosexualidad un “universo de concentración”distinto pero igual de intolerante. No hay más triángulos rosas sobre las ropas, es cierto. Lo que tenemos es el odio recalcado y el silencio persistente con el que se pretende condenar a los homosexuales al gueto.

Como militante de los Derechos Humanos, pienso que debemos estar todos al lado de los homosexuales. En esa postura, Sr. Presidente, tengo aprendido mucho y me he humanizado. Es en el contacto con la diferencia, en la escucha del otro, en el reconocimiento de sus necesidades, que superamos nuestros propios prejuicios. El movimiento por la libre orientación sexual – organizado por el trabajo de millares de activistas gays y por sus entidades – se construye de forma alegre y esperanzadora. Sus caminatas nos muestran un movimiento de masas diferente de todos los demás. Un movimiento donde no hay espacios para el resentimiento y donde las proposiciones violentas son rigurosamente desconocidas. Un movimiento social organizado en nombre del derecho al amor que pide a los demás, no conversión, sino respeto. Un movimiento sin los rituales de poder, sin himnos ni jerarquías, un movimiento sin autoridades, sin la sesudez de la derecha y sin las rabietas de la izquierda. Un movimiento con los colores del arcoiris, sin palabras de orden y que cuestiona el orden de las palabras. Un movimiento valiente como Diadorim cuyas manos blancas y ojos verdes encantaron a Riobaldo.

Muchas Gracias

Fuentes: Wikypedia.org; "Dos Amores". Grupo Nuances - Porto Alegre - Brasil

 

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