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3. ¿Cómo es la vida cotidiana de los chicas y chicas que viven con madres lesbianas o padres gays?

Uno de los aspectos que nos parecía interesante conocer en este estudio era la vida cotidiana de los chicos y chicas en estas familias. Como se recordará, ésta se evaluó mediante informe de los padres y madres en el caso de los niños y niñas de educación infantil y primaria, y mediante auto-informe en el caso de los chicos y chicas de educación secundaria. Los resultados que aquí presentamos tienen que ver con dos aspectos distintos de este contenido: las rutinas diarias y su distribución horaria, de una parte, y las actividades que desarrollan en horarios extraescolares, de otra.

Hemos de comenzar diciendo que nuestros datos indican que la vida cotidiana de estos chicos y chicas está caracterizada por la estabilidad. Así, puede deducirse del hecho de que, entre semana, el 100% de nuestros chicos y chicas tiene horario fijo de comidas y baño; también el 100% de los estudiantes de infantil y primaria siguen un horario fijo de ir a dormir, porcentaje que baja al 91,3% en el caso de los estudiantes de secundaria.

En cuanto a las rutinas diarias en las que se ven envueltos diariamente, nuestros datos indican que estos chicos y chicas hacen una vida bastante parecida a la del resto de sus compañeros de edad, tal y como demostraron las comparaciones que efectuamos en secundaria (carecíamos de rutinas de compañeros en infantil y primaria).

Las horas que chicos y chicas dedican diariamente a distintas actividades muestra algunas variaciones con el avance en edad. Así, según puede comprobarse, van disminuyendo las horas de sueño, que pasan de una media de 10,6 en infantil, a 10 en primaria y a 7,9 en secundaria, al tiempo que se incrementan las de escolarización, las actividades extraescolares y las horas de estudio. Del mismo modo, van disminuyendo con la edad las horas de juego, al tiempo que se van incrementando las horas con amigos.

- Si decíamos que la vida cotidiana de chicos y chicas entre semana es bastante rutinaria y estable, hemos de añadir que los fines de semana introducen los componentes de variedad de experiencias. De acuerdo con nuestros datos, la gran mayoría de las familias flexibiliza los horarios de levantarse o de comida, y el 40% de ellas come fuera de casa, visita a familiares o amigos.

- Como comentábamos al inicio de este apartado, también exploramos la frecuencia con que estos chicos y chicas desarrollan una serie de actividades comunes en estas edades. Como quiera que mostraban una cierta evolución con la edad, hemos decidido presentar los datos de las cinco actividades más frecuentes separados por los tres niveles educativos en los que se encontraban los chicos y chicas de nuestra muestra. Los datos reflejados corresponden con una escala entre 1 y 6, siendo “1” equivalente a “nunca” y “6” equivalente a “casi todos los días”.

Comenzando por los datos obtenidos en el grupo de niños y niñas con edades de escuela infantil, este grupo incluye entre sus actividades más frecuentes “ir de paseo a parques y jardines”, “jugar fuera de casa” o “salir con progenitores y sus amigos”. Estas tres actividades tienen una frecuencia media por encima de “5”, lo que quiere decir que niños y niñas se ven envueltas en ellas con una periodicidad entre semanal y diaria. Estas actividades se ven seguidas de cerca por “visitar familiares” o “jugar en casa”, con frecuencias ligeramente inferiores. Por tanto, como comprobamos, sus actividades no escolares más frecuentes son de carácter lúdico y les implican salir de casa y entrar en relación con otras personas.

Los niños y niñas de escuela primaria muestran un perfil de actividades bastante parecido, puesto que comparten cuatro de las cinco actividades más frecuentes, añadiéndose como quinta actividad la realización de excursiones o jornadas en otro entorno (playa, campo, etc.), en lugar de jugar en casa. En cualquier caso, estaríamos hablando de niños y niñas que, al igual que los anteriores, dedican gran parte de su tiempo libre a actividades de juego, aire libre y relación con otras personas.

En el caso de los chicos y chicas de secundaria, los resultados muestran un perfil claramente distinto, puesto que en las posiciones de mayor frecuencia, se encuentran actividades como “estudiar” o “ver la tele”, seguidas de cerca por “estar con los amigos y amigas” y “escuchar música”, y, con una frecuencia un poco menor, por “recibir clases de idiomas, informática, etc". Por tanto, estamos hablando de que, junto al componente lúdico o de esparcimiento, aparecen actividades relacionadas con la formación y el estudio; junto a actividades sociales, otras de carácter más solitario. Por otra parte, este perfil de actividades parece ser bastante común en chicos y chicas de estas edades, dado que las comparaciones con sus compañeros de clase no arrojaron ninguna diferencia estadísticamente significativa.

4. ¿Cómo es el desarrollo y ajuste psicológico de los chicas y chicas que viven con madres lesbianas o padres gays?

Como se recordará, para responder a esta pregunta no sólo contábamos con las evaluaciones efectuadas a los propios chicos y chicas de la muestra, sino que también disponíamos de la evaluación efectuada a sus compañeros de clase que integraban las dos muestras de comparación: la integrada por sus compañeros del mismo sexo que vivían en una familia biparental heterosexual (muestra control de sexo) y la compuesta por compañeros de clase que compartían la estructura familiar, pero con progenitores heterosexuales.
Por lo que respecta a la competencia académica de estos chicos y chicas, nuestros datos indican que sus profesores les valoran en niveles entre medios y altos, puesto que en una escala de “1” a “3”, la media de valoraciones que les otorgan es “2,42”. Comparadas estas puntuaciones con las obtenidas tanto por los integrantes de la muestra control de sexo (X= 2,38) como por los integrantes de la muestra de control de familia (X= 2,17), los resultados obtenidos indican que no hubo diferencias estadísticamente significativas ni en un caso ni en el otro.

Datos muy similares se obtuvieron cuando se evaluó su competencia social. La media obtenida en cuanto a las habilidades sociales de chicos y chicas de familias homoparentales fue de 43,92, una media que los sitúa efectivamente en los niveles promedio en habilidades sociales de acuerdo con el baremo de la escala. Las comparaciones con las dos muestras de compañeros (con medias de 41,76 en el caso de controles de sexo, y de 40, en el de controles de familia) no encontraron diferencias significativas, como había ocurrido con la competencia académica. Por lo que respecta a sus ideas con respecto a la diversidad social, los chicos y chicas estudiados parecen estar más cercanos al polo de la aceptación social de la diversidad.

Obtuvieron un puntuación media de 3,28, en una escala de "1" a "4", siendo los dos primeros valores los que les situaban en posturas de rechazo social y los dos puntos superiores los que daban cuenta de su aceptación de la diversidad. No hubo diferencias con las puntuaciones medias totales obtenidas por los otros dos grupos (X= 2.86 en la muestra de control de sexo y X= 3.00 en la muestra control de familia).

Sin embargo, los análisis que efectuamos de las distintas subescalas que componían la escala total hicieron evidente que, aunque no diferían significativamente en su visión de los géneros, la diversidad familiar o cultural, sí diferían en su aceptación de la diversidad de orientación sexual: los chicos y chicas de familias homoparentales obtenían medias significativamente más altas en aceptación de la homosexualidad (X= 3.55) que sus compañeros controles de sexo (X= 2.71; t(13)= 2.68, p= .019), aunque no diferían significativamente de sus controles de familia (X= 2.91; t(13)= 1,83, p= .089),

También introdujimos en nuestro análisis otros elementos del ajuste psicológico más ligados a los aspectos emocionales y de identidad, que pasamos a exponer a continuación.

Por lo que respecta a la autoestima, como ocurría con sus padres y madres, también encontramos que sus hijos e hijas tenían una autoestima cuyos valores estaban situados en su lado más positivo, sus niveles más altos.

Así, en una escala de “1” a “4”, el valor medio de la autoestima de los chicos y chicas que viven en familias homoparentales es de “3,2”, valor que tampoco fue significativamente distinto del obtenido por sus compañeros de clase con los que compartían el género (X= 3,12) o del que presentaban sus compañeros de clase que vivían en una familia de estructura similar (X= 3,04).

- Al igual que hicimos con sus progenitores, con esta muestra de chicos y chicas también estudiamos sus roles de género, tanto en lo que tiene que ver con su conocimiento de lo que esta sociedad considera más apropiado de hombres o mujeres como en cuanto a sus propias actitudes y preferencias. Los datos que obtuvimos nos indican que los chicos y chicas de familias homoparentales no difieren de sus compañeros en cuanto a su conocimiento de los roles de género ni en cuanto a sus preferencias por juegos o actividades profesionales para el futuro. Sí aparecieron diferencias significativas, sin embargo, en cuanto a su “flexibilidad”, o lo que es lo mismo, en su consideración de que determinados objetos pueden ser usados tanto por hombres como por mujeres (Ej.: una plancha, un martillo): mientras los niños de nuestra muestra obtenían una media de 13,66 en flexibilidad, la muestra de control de género obtuvo una media de 8,69 y las diferencias entre ambas eran significativas (t(26)= 2,65, p= 0,14), y la muestra de control de familia obtenía un valor medio de 9,28, siendo de nuevo las diferencias significativas entre ambas muestras (t(27)= 2,70, p= 0,12). Por tanto, y de acuerdo con nuestros datos, los hijos e hijas de familias homoparentales parecen ser menos estereotipados, más flexibles en su consideración de lo que es apropiado para hombres o para mujeres,

Otro de los contenidos analizados es el ajuste emocional y comportamental de estos niños y niñas.Los datos obtenidos muestran que en una escala de "0" a "40" destinada a detectar problemas de ajuste emocional o comportamental, las puntuaciones medias (X= 13,20) de las evaluaciones que obtuvieron los chicos y chicas de nuestra muestra les sitúan fuera de los límites que marcan la existencia de problemas de esta índole. Las comparaciones con la muestra de control de sexo (X= 12,09; t(43)= 1,08; p= 0,28) y de control de familia (X= 13,50; t(46)= -0,26; p= 0,80) informaron de que no había diferencias estadísticamente significativas entre los distintos grupos de chicos y chicas.

Por último, prestamos una atención especial a la integración y aceptación social de estos chicos y chicas por parte de sus compañeros, dimensión que medimos con distintos indicadores.

De una parte, pedimos a todos los chicos y chicas de las clases en las que se insertaban nuestros alumnos y alumnas que calificaran cuánto les gustaba estar con cada compañero de clase, calificándolos entre “1” (“poco”) y “5” (“mucho”). Llos chicos y chicas de la muestra de familias homoparentales recibieron una calificación media de 3,02, lo que les sitúa ligeramente por encima de la media en aceptación. Comparados con los integrantes de las otras dos muestras de control (X= 3,01 para la muestra control de sexo y X= 2,95, para la muestra control de familia), no se obtuvieron diferencias significativas en la aceptación por parte de sus compañeros de clase.

De otra parte, exploramos las relaciones de amistad de chicos y chicas dentro y fuera de su clase. Todos nos respondieron afirmativamente a la pregunta de si tenían amigos o amigas, y su número medio no difirió significativamente entre el grupo de chicos y chicas de familias homoparentales y los dos grupos de compañeros y compañeras de su clase. Tampoco hubo diferencias significativas en el número de amigos o amigas que tenían dentro de la clase los chicos y chicas de familias homoparentales (X= 3,38), y los amigos de que disfrutaban sus compañeros de la muestra control de sexo (X= 3,75) o los que vivían en una familia de estructura similar

Del mismo modo, no obtuvimos diferencias significativas entre los tres grupos en cuanto a su grado de satisfacción con sus amistades: en una escala de entre "1" y "5", las medias obtenidas fueron respectivamente 4,92, en el caso de los chicos y chicas de familias homoparentales, 4,91 en el caso de sus compañeros y compañeras del mismo género, y 4,72 para los que comparten la estructura familiar.

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