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El futuro...


Los hombres podemos, orgullosamente, tomar nuestro lugar como líderes en el movimiento anti–patriarcal, anti–sexista– respetando la autonomía, capacidades, prioridades de las mujeres y la visión del feminismo. Para tener éxito, necesitamos las contribuciones y discernimiento únicos de los hombres junto a las voces y contribuciones únicas de las mujeres.

Parte de esta lucha para el cambio personal y social de los hombres, es nuestra necesidad como hombres de romper nuestro aislamiento de los otros hombres. Aunque este aislamiento puede ser experimentado de forma más vehemente por los hombres heterosexuales, no es simplemente una cuestión de orientación sexual. Es un problema en la naturaleza de nuestra interacción con los otros hombres, que podremos superar si podemos crear un sentido verdadero de seguridad e intimidad emocional con otros hombres.

Esto es importante porque, en el aislamiento, la mayoría de los hombres continúan aceptando como reales suposiciones no fundamentadas sobre lo que significa ser un hombre. Éstas suposiciones actúan, como he precisado anteriormente, como una especie de alucinaciones colectivas dentro de la sociedad patriarcal. Es como si millones de personas hayan tomado la misma droga y estén caminando alrededor del conocimiento ago certero, acerca de la realidad de lo qué es un hombre, cuando, de hecho, es simplemente una construcción del género. Cualesquiera dudas que tengamos como individuos son rápidamente desechadas porque, aislados de otros hombres, llegamos a asumir que sólo lo interpretamos mal, y sólo nosotros sentimos estas diferencias. Para muchos hombres, tales dudas solo confirman que no son hombres verdaderos - y que, después de todo, ningún hombre puede vivir realmente de acuerdo a los ideales. El conflicto entre nuestra propia realidad y lo qué hemos aprendido como la supuesta realidad verdadera, se convierte en una razón básica por la que los hombres individualmente construyen y reconstruyen personalidades moldeadas por el patriarcado.

Y por eso, desarrollar un acercamiento social de la acción es enteramente constante - y requiere quizás en última instancia – que los hombres desarrollen organizaciones de apoyo, grupos de ayuda, y lazos informales de intimidad y de ayuda entre hombres.
hombres y feminismo

1Tales grupos y prácticas individuales permiten que miremos nuestro proceso individual del trabajo del género, y ver cómo todos hemos sido formados por nuestro sistema patriarcal. Permite que examinemos nuestras propias relaciones contradictorias con el poder de los hombres. Permite que superemos el miedo que evita que la mayoría de los hombres hablen y desafíen los sexismos y  homofobia. Puede darnos un nuevo y diferente sentido de fuerza. En todo esto, en nuestro trabajo público, en nuestros desafíos al sexismo y la homofobia, al racismo y al fanatismo en nuestras vidas diarias, no debemos contraernos detrás de una política de la compasión. Esto significa que nunca debemos perder de vista el impacto negativo del patriarcado contemporáneo en nosotros mismos aunque nuestro enfoque pone como central la opresión de mujeres. Significa mirar el impacto negativo de la homofobia en todos los hombres. Significa evitar el discurso de culpabilidad y culpa, y substituirlo con el discurso de tomar la responsabilidad del cambio.

En el nivel psico-dinámico - el dominio en el cual podemos atestiguar la interacción entre los movimientos sociales y la psique individual - el desafío del feminismo para los hombres es desalojar la psique masculina hegemónica.

Ésta no es una interpretación psicológica del cambio porque el desafío social al poder de los hombres y la verdadera reducción del poder social de los hombres, es la fuente del cambio. La que fue una vez una relación segura entre poder/control sobre otros/ control sobre si mismo, y la supresión de una gama de necesidades y emociones propias de los hombres – está bajo ataque. Lo que se había sentido estable, natural, y correcto, está siendo revelado como una fuente de la opresión para otros y la fuente primaria del dolor, la angustia, y el desasosiego de los mismos hombres.

Esto implica que el reto feminista al poder de los hombres tiene el potencial de liberar a los hombres y de ayudarlos a descubrir nuevas masculinidades, que serán parte de demoler al género en conjunto. Cualesquiera privilegios y formas de poder "perdamos" serán cada vez más compensadas al ir terminando con el dolor, el miedo, las formas disfuncionales de comportamiento,  la violencia experimentada en las manos de otros hombres, la violencia que infligimos en nosotros mismos,  la presión sin fin para realizarse y tener éxito y a la empinada imposibilidad de vivir acordes a nuestros ideales masculinos.


Nuestro conocimiento de las experiencias contradictorias de los hombres y el poder nos da las herramientas para simultáneamente desafiar al poder de los hombres y hablar de su dolor.

Es la base para construir una política de compasión y ganar la ayuda de más hombres que se alisten en una revolución que desafía a las estructuras más básicas y más duraderas de la civilización humana.

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Traducción: Simon Cazal, PARAGAY , Asunción – Paraguay. 2007


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