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MUY JOVEN PARA SER GAY
Ser joven no es fácil en ninguna categoría

Ser joven no es fácil, sobre todo hoy día donde la información llega de cualquier lugar, sin filtros y tan mezclada que nadie sabe qué es qué, ni quién dice la verdad. Imagínate agregarle el factor de ser gay, entrar en un mundo que de entrada, valga la redundancia, no te acepta como eres.

Pero atención chicos y chicas de la comunidad gay, lésbica y bisexual del mundo, les traigo buenas noticias. El mundo no acaba aquí, ahora que están en sus veintitantos años esto es sólo el comienzo de la carrera, y contrario a lo que ustedes piensan, las cosas si van mejorando según van teniendo más edad y control sobre sus propias vidas.

Me llegan muchas cartas de jóvenes que no saben como enfrentar sus vidas, su familia, sus vecinos por el hecho de que son gay y no lo pueden hacer abiertamente por miedo a ser rechazados y hasta agredidos. Otros tienen miedo de ser abandonados o inclusive, he escuchado historias de padres que han enviado a sus hijos a lugares remotos pensando que de esta manera pueden borrar de sus mentes el aceptarse como gay.

De entrada les digo que para ser gay, no sólo hay que serlo, sino tener una mente bien abierta y amplia para saber entender y perdonar. Nuestros padres y familiares, todos aquellos que hoy nos puedan rechazar o acusar por ser quién somos, son por lo general personas que fueron criadas por mentes machistas y heterosexuales, donde el tema gay siempre se les presentó como pecado en los casos religiosos, y como un mal o una enfermedad o aberración sexual, en la mayoría de los casos.

Esto se debe, entre otras cosas que hasta los años 60, según los psicólogos de la época, el ser gay era una enfermedad, y esto lo promulgaron por todo el mundo. Luego con los años, se dieron cuenta, que esto no era así. Pero ya era muy tarde, nuestros padres y todos los que nos rodean que se criaron en esa época, ya estaban adoctrinados con este mensaje. Ah, y eso, si le agregamos el factor social y el qué dirán, se podrán imaginar lo difícil que se le hace a estas generaciones entender la naturaleza gay. Por esto digo, el primer paso es aprender a perdonar, ya que ellos tampoco tienen la culpa de no entender. La sociedad y muchas religiones los ha llevado a esto.

Pero volvamos a nosotros, les voy a hacer una historia, que espero les sirva de aliento. Hace bastantes años, y no quiero decir cuantos, pero yo tendría veintiséis. Me encontraba en un bar de Puerto Rico en el condado llamado “The bearfoot bar”, no creo ni que exista en este momento. Estaba triste y solo, pues acababa de terminar mi primera relación gay, luego de varios años, se nos acabó el amor como dice la canción, y nos separamos.

El asunto es que se me acercó un hombre mayor, para mi mayor en esa época, tendría él sus 42 años, la misma edad que tengo yo ahora. Un hombre guapo, alto de buena figura. Lo primero que pensé fue, aquí viene este hombre tan atractivo, maduro, se ve educado, tal vez es mi próximo compañero, ya estaba harto de los chicos de mi edad (eso pensaba en ese momento) y como dicen, un clavo saca otro clavo.

El hombre se me acercó y me preguntó que me pasaba, yo, sin pelos en la lengua, y queriéndole dejar saber que estaba soltero y muy disponible, le conté por qué estaba solo en aquél bar frente al mar. Recuerdo decirle “Esta es la última vez que me enamoro, me han robado el corazón”. Aquél hombre se me rió en la cara, no paraba de reírse mientras me preguntaba mi edad. Y cuando le dije 26, más se reía, ahora a carcajadas.

Mi curiosidad crecía cada vez más, creo hasta fui al baño a ver si tenía algo pegado en la cara, o si estaba tan despeinado que se reía de mi pelo. Pero no, el hombre sólo se reía de mi comentario, él no podía creer que a mis cortos 26 años ya yo me daba por vencido ante la vida, y sobretodo ante el amor.

Recuerdo como hoy cuando me dijo. “Cuando yo tenía tu edad pensaba igual, esto es el fin del mundo, yo nunca me voy a enamorar, quiero ser libre para hacer lo que me da la gana” y eso, que él me hablaba de una generación anterior a la mía, cuando él tenía sólo 26. También recuerdo que me dijo “No solo te vas a volver a enamorar, sino que varias veces, también vas a viajar mucho y harás lo que te venga en gana, sólo vive y dale tiempo al tiempo, esto no es el fin del mundo, al contrario, tu vida sólo acaba de comenzar.”

El cuento, aunque real, espero que les quede claro. Ahora que tengo la edad que tenía ese señor, y miro hacia atrás, me doy cuenta de qué mucha razón tenía, mi vida, sólo comenzaba en ese momento, he tenido varias parejas desde ese entonces, he viajado el mundo, y soy quién siempre quise ser y no sólo ante mi familia y amigos, sino ante el mundo entero. Ahora, soy yo ese señor que te encuentras, en un bar frente al mar, en la calle, en el computador, en la vida y les dice: “Tranquilos todos, se que todo parece ser el fin del mundo, pero sus vidas sólo acaban de comenzar, tranquilos, todo caerá en su lugar y todo va a mejorar”.

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