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MASCULINIDAD Y HOMOSEXUALIDAD

Autor: José Antonio Hernández Reyes
Fundación Ecuatoriana Equidad

La historiadora francesa Elizabeth Badinter en su libro 'XY la Identidad Masculina' sostiene que el proceso de identidad de los hombres es mucho más "dramático" que el de las mujeres puesto que la masculinidad se define como todo aquello que no es femenino: "...desde su concepción el embrión masculino "lucha" para no ser femenino. Nacido de una mujer, mecido en un vientre femenino, el niño macho, al contrario de lo que sucede con la hembra, se ve condenado a marcar diferencias durante la mayor parte de su vida... Para hacer valer su identidad masculina deberá convencerse y convencer a los demás de tres cosas: que no es una mujer, que no es un bebé y que no es homosexual".

Así mismo otro autor menciona los cuatros aspectos por lo que una masculinidad tradicional esta guiada:
1. Nada de mariconadas.
2. Sé importante.
3. Sé duro como un roble y
4. Chíngatelos.

David D. Gilmore en su libro Hacerse hombre nos expone como en diversas culturas los hombres tienen que cumplir rituales exhaustivos para demostrar que son hombres y así diferenciarse de las mujeres (aunque también nos menciona excepciones bastante interesantes).

Como vemos en estas citas, el hombre en muchas culturas incluyendo la contemporánea es considerado como tal solo si aprueba con éxito varias pruebas que les impone cada cultura. Si el fracasa se le ve como un hombre afeminado o su equivalente en cada cultura, es decir mas cercano a la mujer. Y específicamente en nuestra sociedad occidental al hombre que fracasa en estos propósitos también se le ve como un homosexual o un maricón.

(Término que no quiere decir lo mismo en todos los países según veremos mas adelante). ¿Cómo es que se da este fenómeno de intensa relación entre la masculinidad y la homosexualidad en la cultura occidental y específicamente en nuestras sociedades?, ¿Qué consecuencias desenvoca? ¿Qué reflexiones podemos deducir a partir del análisis de esta relación?.

Veamos primero la construcción de la identidad de genero, de la identidad masculina:, cuando el niño nace el médico o comadrona que lo trae el mundo enseguida le asigna un género según su sexo anatómico, y en seguida se le comienza a tratar a ese niño o niña de una manera especial y diferenciada. Esto es la asignación o rotulación de genero. Mas tarde, sigue la identificación de genero, el niño o niña se etiqueta así mismo como tal y se diferencia del otro sexo por toda esa actitud, comportamiento y normas que los adultos traspasan (e imponen) a los niños según su genero pues en la mayoría de los casos aun desconoce las diferencias anatómicas por las que se es niña o niño.

Y finalmente el niño adquiere esas actitudes, comportamientos, valores, normas, etc. propios de su género, es decir se apropia del rol de género, reconoce así cosas e intangibles propios de cada sexo e intenta seguir ese modelo. Así podemos encontrarnos con un hombre biológico que se considera hombre pero que no forzosamente se considera masculino sino femenino o andrógino (es decir tiene la identidad bien establecida pero el rol de género no coincide), en el caso de los transexuales estos no tienen la identidad de género correspondiente a su sexo anatómico pero estos no forzosamente tienen el rol establecido para el sexo opuesto.

Asimismo la orientación sexual no se puede predecir a partir ni del sexo anatómico, ni de la etiquetación del médico, ni de la identidad o el rol de género. Así tenemos varias combinaciones:

hombre afeminado homosexual, mujer femenina homosexual, transexual femenino homosexual
hombre andrógino homosexual, mujer andrógina homosexual, transexual andrógino homosexual
hombre masculino homosexual, mujer masculina homosexual, transexual masculino homosexual
hombre afeminado bisexual, mujer femenina bisexual, transexual femenino bisexual
hombre andrógino bisexual, mujer andrógina bisexual, transexual andrógino bisexual
hombre masculino bisexual, mujer masculina bisexual, transexual masculino bisexual
hombre afeminado heterosexual, mujer femenina heterosexual, transexual femenino heterosexual hombre andrógino heterosexual, mujer andrógina heterosexual. transexual masculino heterosexual
hombre masculino heterosexual, mujer masculina heterosexual, transexual andrógino heterosexual

La categoría transexual incluye tanto a transexuales hombre-mujer como mujer-hombre, algunos autores aumentan la categoría de trasvestidos como otra dentro de la de hombres, mujeres y transexuales, yo no la incluyo pues los travestíes, todos entran de alguna de estas categorías hombres, mujeres o transexuales.

Muchos autores omiten la bisexualidad y la androginia categorías que a mi me parece muy importante incluir.
Vemos en este cuadro que primero esta formado por la identidad del individuo (como hombre o como mujer y si esta coincide con el sexo anatómico), la segunda columna esta formada por el rol de genero que lleva el individuo (masculino, femenino o andrógino) y la tercera por su orientación sexual (homosexual, bisexual o heterosexual).

Arriba explicamos la cuestión de la identidad y del rol de género, la orientación sexual es definida como una serie de sentimientos, deseos, fantasías, pensamientos y atracción hacia uno de los sexos o hacia ambos. La tabla podría ramificarse aún más pues todas las categorías presentan problemas particulares (por las cuales hay individuos que no encajarían en ninguna de ellas) en la primera categoría la mayor parte de la población entrarían sin problema en una de las clasificaciones hombre, mujer, hombre que se vive mujer o mujer que se vive hombre, en Europa han surgido últimamente grupos de hermafroditas que según las estadísticas conforman un nada despreciable 1% de la población mundial que pugnan por la construcción de una identidad hermafrodita, pues a la mayoría de estos el medico les asigna un genero, ante la angustia de los padres de tener un hijo indiferenciado según a que se parezcan mas los genitales, y con frecuencia se hacen operaciones para extirpar uno de ellos, si se lograra esto, muchos hermafroditas entrarían en la categoría de transexuales si tienen una identidad de hombre o de mujer y tal vez muchos hombres y mujeres tuvieran una identidad hermafrodita.

El rol de género se ve afectado por el machismo y la desvalorización de la femineidad, pues si bien muchos hombres no encajan dentro del modelo de masculinidad tradicional ellos son incapaces de vivirse como femeninos o como andróginos y no se consideran como tales, para las mujeres por la misma cuestión es mas fácil pues ellas suben de status al considerarse andróginas.

Con la orientación sexual sucede algo similar debido a la homofobia y al heterosexismo y también debido a que esta es mucho mas compleja pues incluye varios aspectos que no siempre coinciden en una misma dirección por ejemplo puede haber personas que tienen deseos de tener actos homosexuales pero nunca los consuman, o llevar a cabos actos con personas del sexo opuesto sin sentir emoción o afectividad involucrados, etc. Las personas con sentimientos, deseos, actos y/o emociones hacia el mismo sexo o ambos tienen la necesidad de ocultarlos debido a que la sociedad rechaza estos sentimientos. Y por todas estas razones no todas estas personas tienen una identidad bisexual u homosexual.

En su libro sexo entre varones Guillermo Nuñez Noriega, nos explica la relación intima existente entre estas tres categorías: identidad de género, rol de género y orientación sexual, para las personas que viven en la cultura occidental . Para la mayoría de las personas con el solo hecho de saber la pertenencia a un sexo anatómico implica de inmediato considerar si es un hombre, que se identifica como hombre, que maneja el rol masculino y que es heterosexual y si es mujer que se identifica como mujer que maneja el rol femenino y que es heterosexual.

Y finalmente hay una tercera categoría que deviene de la situación particular de la masculinidad: en todo niño, la primera apropiación de objeto, la primera identificación se realiza con la madre. Ahora bien, para convertirse en "hombre", el joven varón debe pasar de esa identificación primaria con la madre a la identificación con el padre. Esta transferencia de identificación es delicada y con lleva sus peligros, hasta tal grado que las sociedades tribales la marcaban con ritos de iniciación. Estos tenían por función ayudar a los adolescentes a comenzar su vida de hombre adulto, a iniciarse en ella, como bien nos lo ejemplifica Gilmore en su libro hacerse hombre.

Esto es contrario a la identidad femenina que se origina en un acercamiento a la madre, de esta manera se origina la diferencia de genero en las que las mujeres tienen mas necesidad de intimidad y de relación emocional y los hombres tienden a ser más lejanos y a evitar la intimidad. Esta diferencia en la que el hombre tiene que demostrar ser "hombre" para apropiarse de su identidad agrega una tercera categoría a las dichas: y es cosa rara (hombre afeminado, maricón, hombre frustrado), que maneja un rol femenino y por lo tanto es homosexual.

Así las cosas para la mayoría de las personas de la cultura lationoamericana sólo hay tres clasificaciones posibles: hombre heterosexual masculino, mujer heterosexual femenina y quimera homosexual afeminado que resulta o del hombre que fracasa en demostrar su masculinidad y por lo tanto ya no es hombre y es
homosexual o de aquel que demuestra abiertamente sentimientos homosexuales y por lo tanto se le considera afeminado y ya no se le considera hombre. En esta concepción machista el lesbianismo no existe pues es imposible que las mujeres puedan ser independientes de un hombre. La bisexualidad y la androginia no existen pues hay una bipartición rígida, entre ser un "hombre" o un "maricón" , ser un "hombre" o una "mujer", ser "masculino" o ser "femenino" y que siempre se evidencia en cuanto sexo anatómico o al demostrar una conducta diferente implica ser clasificado en las otras dos categorías. El transexualismo de hombre a mujer es considerado lo mismo que el homosexualismo.

Bajo esta concepción es fácilmente explicable lo que nos revelan algunos estudios que han estudiado la conducta bisexual en el varón mexicano de clase popular, estos estudios muestran que esta es muy elevada pues obviamente al haber estas separaciones el hombre heterosexual masculino puede disponer sexualmente tanto de la mujer heterosexual femenina como de la quimera homosexual afeminado sin sentirse menoscabado en su hombría o en su heterosexualidad o en su masculinidad pues ambos están subordinados a él. Sin embargo se deben de reunir dos condiciones en su relación sexual con la quimera homosexual afeminado que no exista un vinculo emocional y que en la actividad sexual el tenga un papel activo o sea que sea el penetrador en una relación anal y la sociedad en general no ve en esta relación mas que a un homosexual: al que es penetrado y que a la vez es forzosamente afeminado o debe serlo. Esta visión es particularmente latina pues en Estados Unidos y Europa se le considera homosexual tanto al penetrador como al penetrado aunque si existe la vinculación de la homosexualidad con el afeminamiento, y con ser menos hombre.

Guy Corneau en su libro los hijos del silencio nos explica ampliamente las consecuencias y repercusiones que trae para los hombres este fantasma de la homosexualidad y esta rígida división.

Él nos habla de la relación casi siempre ausente o fría del padre con los hijos y paradójicamente nos dice que " la primera consecuencia de dejar al hijo bajo el cuidado exclusivo de su madre es el miedo a la mujer y más que nada, el temor de él mismo a serlo. La segunda es que, durante toda su vida, tendrá miedo del cuerpo, tanto del de la mujer como del propio".

Para deshacerse de esa sombra que les angustia y que incomoda, los hombres la proyectan hacia su propio exterior en las personas del mismo sexo que nosotros, y ven en ella esas partes que no les gustan, olvidando que existen en ellos mismos. Así, en cuanto que hombres que reprimen su vida afectiva y erótica, proyectan agresivamente en los homosexuales, esa dimensión que no aceptan de su propia personalidad.

El temor y la fascinación que ejerce la homosexualidad en los hombres en general habla de esta proyección.
Cuanto más reprime las necesidades de su cuerpo y de su corazón, más abiertamente manifestara su odio a los "homosexuales y hará de ellos sus chivos expiatorios.

Vemos entonces que es necesario que los hombres se planteen este fantasma de la homosexualidad, lo reflexionen y así puedan cubrir varias carencias que son consecuencias de esta lucha constante contra cualquier sentimiento "homosexual" o "homoerotico", sentimientos talen que permiten tener una buena relación amistosa con personas del mismo sexo, poder explorar nuestro cuerpo y el del otro y el de la otra, tener acceso a la intimidad y otras características femeninas sin sentirse menoscabado o subordinado y algo que es muy importante y menciona Badinter en su libro, es necesario una buena dosis de homoerotismo para tener una buena y cerca relación padre-hijo e incluso padre-hija.

Pienso en una sociedad utópica en donde no hubiera estereotipos de genero y no se clasificara a la gente en base a su orientación sexual, así tanto el padre como la madre estarían cerca de sus hijos desde el momento de nacer y habría una nueva forma de crecer y desarrollarse en el mundo, libre de todos estos fantasmas.

 

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